No nos moverán [del sillón]

•28 Septiembre 2009 • Dejar un comentario

1916, dadá. 1957, situacionismo. 1977, punk… ¿Y ahora qué? ¿Punk 2.0? ¿Un buen sillón para ser testigos de la crisis sin derecho a intervención? Mientras las editoriales españolas editan manuales sobre la revolución por venir y la música se mira el ombligo, encuestamos a escritores, artistas, teóricos… ¿Cuál será la próxima revuelta?

En Estados Unidos hay más presos que campesinos. Casi la mitad de los españoles no han leído un libro en su vida. Un tercio afirma «sentirse perdido» sin la televisión. El asesor mundial más competente en pacificación urbana es el Ejército de Israel. Uno de cada dos jóvenes practica la borrachera extrema una vez por semana. Entre los adultos, dos de cada diez están enganchados a los tranquilizantes…

La política rebajada a trapicheo y desierto moral, ofreciendo un diálogo falso. La cultura sintetizada en pasarela de moda. El Espectáculo y su golpe maestro: la difusión planetaria y en tiempo presente de la Tontería. El ciudadano atenuado hasta ser compatible con el Imperio. Teme a tu vecino como a ti mismo. Ejerce el derecho de permanecer a una distancia segura del otro.

Mientras tanto, la vida desfallece y ya no somos los mismos. Nos castraron y ahora nos arruinan. En Francia, los babylosers (bebés perdedores), hijos de la generación de Mayo del 68, han visto que el paro entre los licenciados universitarios asciende hasta el 30%. En Grecia, el salario medio entre los jóvenes es de 700 euros. En Alemania la clase media está evaporándose: en 2000 era el 62% de la población; ahora, el 54%; en 2020, según calculan, andará por el 50%. En EE UU ven venir el mismo fenómeno y Obama ha creado la Middle Class Task Force.

En España, donde 20 de cada 100 parados tienen menos de 25 años, la situación es parecida o peor. El sueldo medio anual era de 16.700 euros en 1995. Para sobrellevar la inflación de la última década, debería ser ahora de 24.000. ¿La realidad? La mitad de los españoles gana menos de 15.760 euros al año y el 70% está endeudado. Algunos experimentan por primera vez el terror del vacío.

El filósofo esloveno Slavok žižek, el Elvis de la Teoría Cultural, adivina en la abstención y el silencio con que se responde a la crisis una redentora actitud similar a la de Bartleby, el personaje de Melville cuyo sereno lema, «preferiría no hacerlo», le conduce al desentendimiento y la muerte por inanición. Dice žižek: «Mejor no hacer nada que implicarse en actos localizados cuya función última es hacer funcionar más suavemente el sistema».

Algo parecido, pero más existencial (la vida misma entendida como «campo de batalla»), propone el filósofo catalán Santiago López Petit: «Nosotros no necesitamos para nada conocer la realidad. La verdad en la que habitamos —nuestra verdad— no se desprende de ningún conocimiento, sino de un sentimiento de rabia (…). El rechazo total del mundo coincide con el odio a la vida. Más concretamente: con el odio a mi propia vida».

¿Es el desapego lo que se tercia? ¿Es no hacer nada lo más violento que puede hacerse? O, al contrario, debemos pensar, como opinan los anónimos agitadores franceses del Comité Invisible, que «nada parece menos probable que una insurrección, pero nada resulta más necesario». O, como diría el siempre necesario Brecht: «¿Qué es el robo de un banco comparado con la fundación de un nuevo banco?».

Sushi para todos

Siempre predictora y vanguardia de lo que está por venir, la música permanece groseramente ajena a la peor crisis de los últimos 60 años. ¿Cuál es el sonido de la recesión, las unidades familiares con ingresos cero y la apatía generalizada? Por lo visto, la misma que la de los años del viva la vida, los Aston Martin y el sushi para todos.

Al contrario, la tinta sí parece estar en ebullición. Algunas de las editoriales españolas más animosas acaban de publicar breviarios suficientes como para encauzar tanto reguero de solitaria rabia. Algunos, como todo buen manual de guerrilla, son anónimos. La insurrección que viene (Melusina, 10 euros), que firma el Comité Invisible, advierte que la recesión no es cosa nueva, porque «la crisis es una manera de gobernar», la «gestión infinita» de una derrota, y la verdadera enfermedad está en la extensión de Occidente como «cultura universal» por la fuerza.

La idea del Imperio que tienen los invisibles es radiológica y duele como si te la arrancaran en una sesión de tortura en la que declarases tu propia y culpable decadencia: «Occidente es hoy (…) una joven que busca la felicidad entre la ropa, los tíos y las cremas hidratantes (…) Es un español al que le da bastante igual la libertad política desde que se le garantiza la libertad sexual. Es un aficionado al arte que presenta ante un público pasmado de admiración, y como última expresión del genio moderno, a un siglo de artistas que, del surrealismo al accionismo vienés, rivalizan por el escupitajo más certero a la cara de la civilización».

Estamos hechos trizas y la única rebeldía es promover «actos incívicos» que confluyan en una «guerrilla difusa» que nos despierte. ¿Un escenario posible? «Los archivos que contienen la dirección personal de todos los policías y gendarmes, así como de los empleados de la Administración penitenciaria, acaban de filtrarse, provocando una ola sin precedentes de mudanzas precipitadas».

También llama a la rebeldía sin nombre López Petit en La movilización global. Breve tratado para atacar la realidad (Traficantes de sueños, 12 euros). «El hombre anónimo no es un hombre cualquiera, es alguien que posee el secreto de la fuerza del anonimato», afirma. Sin esperar nada y sin esperanza, pero con las manos libres del que nada pierde, el anónimo puede fundar «tierras de nadie» desde las cuales ejercer «una política nocturna cuyo objetivo es único y siempre el mismo: atacar la realidad. Atacar la realidad para poder respirar».

El capitalismo «es tristeza»

Llamamiento y otros fogonazos (Acuarela, 12 euros) nació como un panfleto colectivo autoeditado en París en 2003 en los contornos de la revista de agitación Tiqqun. El capitalismo «es tristeza», dicen, y «la cuestión no es vivir con o sin dinero, robar o comprar, trabajar o no, sino utilizar el dinero que tenemos para acrecentar nuestra autonomía en relación con la esfera mercantil».

¿Está llamando a la puerta un nuevo punk aún sin bautizar o estamos tan dormidos que ya no podemos ni siquiera imaginar dónde comienza una insurrección? ¿Habrá una bestia hambrienta aguardando en el umbral de la sociedad del bótox y los coolhunters?  ¿Conviene ir preparando los adoquines o las armas serán otras?

Hemos remitido 20 preguntas a un grupo de creadores y pensadores españoles. Queremos saber cómo adivinan el futuro que nos espera en un mundo en ruinas. Continuar leyendo ‘No nos moverán [del sillón]‘

El ángel de la Historia

•9 Julio 2009 • 1 comentario

Tengo las alas prontas para alzarme,
con gusto vuelvo atrás,
Porque de seguir siendo tiempo vivo,
Tendría poca suerte.

GERHARD SCHOLEM, Gruus vom Angelus

el ángel

Cielo sobre Berlín

Hay un cuadro de Klee que se llama Ángelus Novus. En él se representa a un ángel que parece como si estuviese a punto de alejarse algo que le tiene pasmado. Sus ojos están desmesuradamente abiertos, la boca abierta y extendidas las alas. Y este deberá ser el aspecto del ángel de la historia. Ha vuelto el rostro hacia el pasado. Donde a nosotros se nos manifiesta una cadena de datos, el ve una catástrofe única que amontona incansablemente ruina sobre ruina, arrojándolas a sus pies. Bien quisiera él detenerse, despertar a los muertos y recomponer lo despedazado. Pero desde el paraíso sopla un huracán que se ha enredado en sus alas y que es tan fuerte que el ángel ya no puede cerrarlas. Este huracán le empuja irremediablemente hacia el futuro, al cual da la espalda, mientras que los montones de ruinas crecen ante él hasta el cielo. Ese huracán es lo que nosotros llamamos progreso.

Walter Benjamin, Tesis de Filosofía de la Historia, Tesis 9.

Otro muerto en manos de la policía. Enfrentamientos en los suburbios de Lyon

•9 Julio 2009 • Dejar un comentario

Grupos de jóvenes han incendiado coches y destrozado un centro social a lo largo de la pasada noche en un suburbio de Lyon (sur de Francia). Los manifestantes se enfrentaron con las fuerzas policiales por segunda noche consecutiva en protesta por la muerte de un joven de origen árabe cuando se encontraba en custodia policial.

Las protestas comenzaron en la noche del martes después de que Mohamed Benmouna, un muchacho que vivía en los suburbios de Lyon, fuese detenido por un intento de robo. Poco después de su arresto entró en coma y horas más tarde murió. Según la policía, Benmouna trató de suicidarse utilizando un cordón del colchón de la celda donde fue encerrado y en la que supuestamente los agentes le encontraron ahorcado. La familia desconfía del informe policial.

Jóvenes muertos en 2005

Jóvenes muertos en 2005

Más de 200 agentes antidisturbios han sido desplegados para tratar de controlar la situación. Están apoyados por helicópteros que sobrevuelan a los manifestantes. Los jóvenes destrozaron contenedores de basura e incendiaron coches antes de enfilar su ira contra el centro social que ha sido destruido.

El fiscal de Saint-Etienne, la mayor ciudad más cercana a la zona del conflicto, rechazó las insinuaciones de que se habían cometido abusos por parte de la policía contra el joven muerto. Sin embargo, reconoció que el equipo de vigilancia por vídeo que debería de haber filmado a Benmouna en su celda no funcionó correctamente. Se ha ordenado la autopsia del cadáver para tratar de investigar los hechos.

Nueve personas fueron detenidas ayer miércoles después de la primera noche de violencia, que comenzó cuando Benmouna estaba aún vivo pero se encontraba ya en coma.

REUTERS - Lyon – 09/07/2009

Sobre la insurrección de los suburbios en Francia

•9 Julio 2009 • Dejar un comentario

Tanto en Francia como en el  extranjero se ha escrito mucho sobre los acontecimientos que los medios de  comunicación han denominado la “insurrección de los suburbios” o la  “guerrilla urbana”, deformándolos parcial o completamente, y que se desarrollaron entre finales de  octubre (a raíz de la muerte en condiciones poco claras de dos jóvenes  perseguidos por la policía en Clichy-sous-Bois) y finales de noviembre (tras la  decisión del Gobierno Chirac-Villepin-Sarkozy de prorrogar el estado de  urgencia por tres meses). El ridículo se alcanzó cuando las embajadas de varios  países extranjeros difundieron consignas de seguridad dirigidas a sus nacionales  residentes en territorio francés. Francia no está en llamas. Los desordenes  sólo tuvieron lugar en las ciudades satélite y los barrios suburbiales más  pobres del país, donde habitan numerosas familias de las capas populares en  grandes torres y masas de hormigón (y donde raramente se ven turistas u hombres  de negocios). Los jóvenes que se rebelaron contra el orden establecido la  emprendieron contra bienes materiales, incendiando coches (por millares),  centros comerciales, comisarías de policía, bancos, etc. no contra las  personas, con la excepción de las fuerzas del orden. Nuestra intención aquí no  es justificar estos actos de violencia gratuita, sobre todo cuando se sabe que afectaron a bienes públicos (escuelas, transportes públicos, etc.), sino  intentar comprender las razones de esta rebelión. Ya que, aún sin aceptar las  formas que ha tomado, muchos Franceses comprenden esta explosión y, para decir  todo, la esperaban como algo absolutamente ineludible. Sabemos todos que esta  sociedad (capitalista) nuestra no ofrece nada a estos jóvenes: ni condiciones  de alojamiento satisfactorias, ni una educación que les permita conseguir un  empleo estable, ni esperanza de promoción social, ni reconocimiento, ni  escucha. La relación más tangible de estos jóvenes con el Estado (capitalista)  consiste en los controles policiales, a veces brutales, siempre intimidatorios  y humillantes, basados en el aspecto.

francia1Muchos observadores hicieron oír  sus voces, con razón, contra la represión, pero lo hicieron limitándose en  general a concentrar las críticas sobre el ministro de Interior, en campaña  para las elecciones presidenciales de 2007. Es evidente que su dimisión, por sí  sola, no resolvería los problemas de los suburbios. Las provocaciones de  Sarkozy –que pretendía limpiar “con mangueras de agua a presión” las  calles de la “inmundicia” que “las contamina”–, se  consideraron como insultos –que es lo que son– por los habitantes de las  ciudades satélite, y también como una manifestación de odio contra los pobres.  Son las clases populares en su conjunto, todos los que sufren y resisten a la  ofensiva destructiva del neoliberalismo, quienes se sintieron aludidos.

Ha habido gentes cuya lectura de  estos motines se ha basado en criterios de raza y religión. Ello significa  olvidar que esta rebelión plantea básicamente un problema de clase. Se trata de  una rebelión de jóvenes de las clases bajas urbanas precarizadas, que están  aprendiendo el significado de la lucha de clases a fuerza de golpes que les  asestan los aparatos represivos de Estado: reinstauración de hecho de la doble  pena (prisión + expulsión), justicia expeditiva, juicio en comparecencia  inmediata la noche misma de su detención y condenas a penas desproporcionadas (un año de prisión por haber incendiado cubos de basura, expulsión de titulares  de un permiso de residencia arrestados por la policía, etc.) La represión que  se abatió sobre estos jóvenes es una represión de clase, dirigida contra los  pobres, contra ese subproletariado de las ciudades satélite, sin distinción de  orígenes. Que muchos de ellos sean de origen extranjero (norteafricanos y subsaharianos sobre todo) no impide ver que el punto en común de estos  rebeldes, tanto si son franceses de origen como si son inmigrantes o  extranjeros, es la pobreza. Y eso se traduce, geográficamente, en un urbanismo  que los relega a estas zonas de exclusión.

Esta represión de clase,  agravada por el odio de raza de unas élites francesas que, autistas y saciadas  de dividendos, abruma hoy a los jóvenes de los suburbios se explica, entre  otras cosas, por un hecho a menudo ocultado. Incluso en la confusión de los  enfrentamientos, las luchas de estos jóvenes -que son también pueblo de Francia  y en su gran mayoría “gente como todo el mundo”- son portadoras de  una alternativa a la sociedad actual. Esta alternativa no ha sido teorizada, ni  conceptualizada, ni siquiera a menudo aclarada, pero se practica y está en fase  de aplicación en la dura realidad de las ciudades satélite, en el infierno de  la vida cotidiana: fracaso escolar, discriminación, desempleo, edificios  ruidosos y deteriorados, transportes públicos deficientes y demasiado costosos,  escasez de infraestructuras sociales y culturales, etc. La alternativa de la  que son portadores estos jóvenes de los barrios populares es la antítesis del proyecto antisocial de la burguesía francesa y las élites europeas, es la  inversión simétrica del apartheid  urbano-racial-social predicado por la extrema derecha de Le Pen, rencorosa,  xenófoba y reaccionaria. Esta alternativa se sitúa exactamente en el punto  opuesto del apartheid mundial querido, desde Estados Unidos, por Bush. La  paradoja, y una parte de la dificultad para entender el sentido de estos  motines, proviene de que estos jóvenes se hallan alienados y son totalmente permeables al modo de vida consumista  estadounidense: prendas de vestir, comida, juegos, jergas, referencias  culturales, etc., pero, debido a su antirracismo puesto en práctica en las ciudades satélite, rechazan la modalidad de existencia de Estados Unidos, es  decir, la violencia de un sistema de segregación dentro del país y de guerra  fuera de él. No se trata ya de la violencia de grupos de jóvenes que incendian  coches, sino de la del primer Estado terrorista del mundo, en lucha contra los  pobres. Aunque la mayoría de estos jóvenes amotinados no esté politizada, su acción es política.
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Los resortes del poder necesitan de la discriminación y la mezquindad

•5 Julio 2009 • Dejar un comentario

“Ninguna persona debería enfrentarse a discriminación en el trabajo a causa de su raza”. Cuando el Tribunal Supremo de EE UU emitió una sentencia, el pasado lunes, con esta conclusión, cambió sustancialmente la forma en la que el país ha tratado de compensar, desde los años sesenta, décadas de esclavitud, racismo y segregación contra los negros.

“Ninguna persona debería enfrentarse a discriminación en el trabajo a causa de su raza”. Cuando el Tribunal Supremo de EE UU emitió una sentencia, el pasado lunes, con esta conclusión, cambió sustancialmente la forma en la que el país ha tratado de compensar, desde los años sesenta, décadas de esclavitud, racismo y segregación contra los negros. Porque, después de seis años en los tribunales, un grupo de 29 bomberos, todos blancos, incluido un hispano, logró demostrar que la ciudad que les contrató, New Haven, les había discriminado para favorecer a otro grupo compuesto íntegramente por afroamericanos.

Tratando de escapar de una demanda por comportamiento racista, la autoridad de New Haven acabó protagonizando un caso de racismo inverso. “La voluntad de evitar la discriminación inintencional no puede justificar la discriminación intencionada”, ha dicho el Supremo en su sentencia.

En invierno de 2003, esta ciudad organizó dos exámenes orales y escritos para ascender a un grupo de bomberos locales a los rangos de teniente y capitán. Los que acertaran más de un 70% de las preguntas aprobarían. De ellos, y por estricto orden descendente de nota, los 15 mejores serían ascendidos. En las pruebas para teniente aprobaron 25 blancos, seis afroamericanos y tres hispanos. En las de capitán, fueron 16 blancos, tres negros y otros tantos latinos. Las 19 personas que tenían suficiente nota para lograr el ascenso eran todas blancas, además de dos latinos. Un grupo de 18 bomberos negros decidió protestar ante el Gobierno local. Argumentaron que los resultados de los exámenes eran una prueba de que había habido una discriminación racista en su contra. Que por ser negros habían sido apartados de las posiciones de mando del cuerpo de bomberos. El Ayuntamiento examinó las listas y abrió en 2004 un proceso de ratificación de las pruebas que duró cuatro meses.

En las vistas orales, los bomberos blancos declararon que habían invertido tiempo y dinero en prepararse para los exámenes. Uno de ellos, Frank Ricci, dijo que tuvo que hacer un esfuerzo titánico para aprender las lecciones, ya que es disléxico. Ha sido bombero durante 11 años. Se gastó 750 euros en libros. Estudió hasta 13 horas diarias. Aprobó y logró el ascenso. Algunos expertos en educación certificaron que los exámenes eran neutrales y que no llamaban a la división racial. No había nada que los bomberos negros no pudieran haber estudiado.

Sólo para blancos

Sólo para blancos

Otros, sin embargo, dijeron que los resultados demostraban que los exámenes atentaban contra la Ley de Derechos Civiles de 1964, que establece que un empleador no puede administrar pruebas de trabajo que vulneren la representatividad de una minoría protegida.

Al final, el gobierno local declaró la prueba inválida, a través de la Junta de Servicios Sociales. De sus cinco miembros, dos empataron. El quinto se inhibió, ya que un familiar se había presentado al examen. El Ayuntamiento convocó otra prueba. Ricci y los otros 19 bomberos, que se ganaron el sobrenombre de Los 20 de New Haven, llevaron al alcalde a juicio. En varias ocasiones, la justicia falló en su contra. Hasta que llegaron al Supremo.

Lo que se ha debatido en la última instancia judicial del país es si New Haven ha respetado el título séptimo de la Ley de Derechos Civiles, aprobada en 1964, que se puede resumir en un claro mandamiento a todos los empleadores, públicos y privados, del país: es ilegal discriminar por raza, sexo o religión. Lo irónico es que esa ley se creó para proteger a las minorías negras, y ahora se ha esgrimido para proteger a un grupo mayoritariamente blanco.

“Esta sentencia es preocupante”, explica Linda Greenhouse, una periodista que informó sobre el Supremo durante 29 años y que ahora trabaja para la Universidad de Yale. “Este país ya fue demasiado lejos discriminando a los afroamericanos como para dejar de preocuparse de ello en este momento. Hay normas que se deben respetar, tenemos unas normativas muy buenas que nos han impedido, hasta la fecha, volver a tiempos peores. Es preocupante que el Supremo detenga la lucha por la igualdad. Esas leyes, bien interpretadas, hacen que haya cierto equilibrio y que se compensen las injusticias del pasado”.

Esta sentencia ha puesto en duda indirectamente otra sentencia emitida por el mismo Supremo en 1971, en otro caso de fuertes connotaciones raciales. La empresa Duke Power, de Carolina del Norte, quería contratar trabajadores para su planta eléctrica de Dan River. En el pasado había sido una compañía segregada. Entonces, por ley, debía tratar a todos los empleados por igual. El problema fue que a la hora de exigir unos requisitos mínimos, como el graduado escolar, un 88% de los negros se quedó fuera.

El caso llegó al Supremo, que en 1971 dictaminó que el proceso había sido “justo en la forma, pero discriminatorio en su resultado”. Es decir, que un proceso de contratación podía ser “racista en sus consecuencias, y no simplemente en su motivación”. Muchos negros vivían en la pobreza. No habían podido cursar estudios por el racismo que existía contra ellos. Por tanto, era imposible que la mayoría tuviera graduado escolar. La Corte concluía que la “historia está repleta de ejemplos de hombres y mujeres que han demostrado resultados muy efectivos sin las medallas convencionales de los certificados, diplomas o títulos”.

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Prefacio a “La vida y el espíritu del señor Benedicto de Spinosa o Tratado de los tres impostores (Moisés, Jesucristo y Mahoma)”, Anónimo clandestino (ss. XVII – XVIII)

•3 Julio 2009 • Dejar un comentario

Baruch o Banedicto de Spinosa se ha ganado un nombre tan poco honorable en el mundo por lo que se refiere a su doctrina y a la singularidad de sus sentimientos en materia de religión que, como dice el autor de su Vida al comienzo de esta obra, es preciso, cuando se quiere escribir de él, o en su favor, esconderse con tanto cuidado, y usar de tantas precauciones, como si pretendiese cometer un crimen. Sin embargo, nosotros no creemos que debamos hacer un misterio del hecho que confesamos, de que hemos copiado este escrito según el original, cuya primera parte trata de la vida de este personaje y la segunda proporciona una idea de su espíritu.

Prefacio a “La vida y el espíritu del señor Benedicto de Spinosa o Tratado de los tres impostores (Moisés, Jesucristo y Mahoma)”, Anónimo clandestino (ss. XVII – XVIII)

Wu Ming: las historias como hachas de guerra

•30 Junio 2009 • Dejar un comentario

“Generalmente, el mito es la verdad rumorosa de los jodidos, los vencedores tienen la televisión en cadena nacional (…) La leyenda de la peregrinación a la búsqueda de Aztlán, Wyatt Earp en el OK Corral, los poemas de Byron y Espronceda, las aventuras de Sandokan y los Tigres de Malasia, el día en que papá se le puso enfrente a su jefe y lo mandó a chingar a su madre, las canciones donde aparecen tres jinetes en el cielo (Dios, Zapata y Jaramillo), Pedro Infante de pobre reivindicador, no son una colección de material de mentiras, son otra cosa, algo esencial: son nuestras vidas” (Paco Ignacio Taibo II).

Quien no piense como Taibo II perderá su tiempo leyendo este libro. Los que crean, legitimados por la corriente dominante de la filosofía heredada, que los mitos son “mentiras nobles” o embustes para engañar a las pobres masas, los “cultos” que no se dejan atravesar de veras por las historias que leen o escuchan y las tratan como un objeto inerte de disertaciones pedantes, los que citan el Proyecto más antiguo del idealismo alemán (“necesitamos una mitología de la razón”) de Hölderlin, Schelling y Hegel emparentándolo sin vacilación con las aberraciones que ha conocido el siglo XX (1), los individuos narcisistas que juzgan como una forma intolerable de opresión cualquier relato que abra un mundo que no sólo habite su ego, los enemigos de las pasiones fuertes y los laberintos de la memoria y la imaginación, los amigos de las versiones únicas, autorizadas, los “ojetivosos” que sólo quieren historias que negocien con el presente, todos ellos perderán su tiempo (y seguramente su paciencia) leyendo a Wu Ming. Sin embargo, otro destino muy distinto está reservado a los que en algún momento de su vida se han visto tentados a arriesgar su timidez, su estatus, su cordura o su vida, porque se les había agarrado al alma cierta historia oída en cierto sitio a cierta persona que recordaba de forma apremiante lo que hace que merezca la pena vivir. Ésos comparten con Wu Ming que el fondo más profundo de todo lo humano es un magma compuesto del “material con el que se hacen los sueños”: imágenes, historias, personajes de leyenda, signos de fortuna o desastre, ritos, oráculos, etc. Los libros de Wu Ming les buscan a ellos.

luther blisset

luther blisset

Con el nombre múltiple, los futuros Wu Ming firman además Q (edición castellana: Mondadori, 2000), una formidable novela de aventuras emplazada a lo largo de los primeros 30 años de la Reforma, sacudidos violentamente por las grandes sublevaciones campesinas que aspiraban a realizar inmediatamente el paraíso en la tierra. Los autores confiesan haber situado la novela en esa época porque todos los elementos que constituyen nuestra modernidad están de alguna manera allí presentes, in nuce: comunicación de masas, pugnas por la libre circulación del conocimiento, éxodos masivos, capitalismo financiero, insurrecciones que expresan las significaciones que nutren el moderno proyecto de autonomía “todavía en un lenguaje religioso”, etc. Este “western teológico”, traducido a multitud de idiomas, es uno de los resultados más brillantes en la creación de mitos con sello Luther Blissett. Todos los aspectos que hacen irresistible la lucha política se transmiten con un estilo electrizante: disputas teóricas interminables, encuentros insólitos, hermosas empresas sin porvenir, enemigos imbatibles, traiciones sorprendentes, exaltación compartida, viajes clandestinos, etc. Los autores de Q imponen además a la edición del libro una declinación de la fórmula conocida como copyleft (3): se autoriza la libre reproducción del libro por todos los medios excepto para usos comerciales. Así, para indignación y rabia de las SGAE de turno, cualquiera puede fotocopiar el libro y regalarle una copia a un amigo. Una punta de lanza importantísima en el conflicto político por la libre reproducción de los productos de la inteligencia colectiva contra todas las modalidades de propiedad intelectual que privatizan los cerebros y criminalizan la compartición de saberes (4). Mediante el copyleft, según afirman los autores de Q, “se defiende nuestro trabajo y el trabajo del editor y, al mismo tiempo, la libertad de los lectores de disfrutar y manipular lo que nosotros escribimos”.

Luther Blissett nace con los días contados, al menos para las columnas italianas de la iniciativa. El proyecto tiene una vida programada de cinco años, aparece con los zapatistas en el 94 y desaparece con la revuelta de Seattle en el 99, durante un suicidio ritual, el Seppuku japonés (5). “Como dijo el incomparable Cary Grant, es mejor dejarlo demasiado pronto, para que la gente quiera más, que demasiado tarde, cuando la gente empieza a aburrirse”, dijeron los autores de Q para explicar esa decisión. El estilo Blissett para entonces se había extendido por todo el mundo. ¿Acaso no son los suyos los rasgos más relevantes del movimiento de resistencia global que ha sacudido la escena política mundial como desde hace mucho tiempo nadie hacía (6)?: la importancia fundamental concedida a la comunicación, no como un canal por donde transmitir mensajes políticos (ya fuesen radicales o más tradicionales), sino como un ámbito más de intervención política; la crítica radical de las nuevas “enclosures” que el capitalismo impone sobre las “tierras comunales creativas” (7); la propuesta de símbolos ciegos que representen el carácter irrepresentable del movimiento global (los pasamontañas zapatistas, por ejemplo); la ambigüedad constituyente que sortea los callejones sin salida formateados por la lógica identitaria (“local, global”, “violencia, no violencia”, “reformismo, revolución”, “amigo, enemigo”, etc.), etc.

Carlo Giuliani

Carlo Giuliani

Desde Chiapas hasta Génova, la intervención sobre las representaciones, los deseos y los afectos de la multitud global se ha vuelto una cuestión política de primer orden que supera las arbitrarias oposiciones entre teoría/práctica et alii. Las fábulas de Marcos, los pasamontañas “detrás de los cuales estamos ustedes”, las manifiestos desobedientes, la sola mención de Seattle o Praga, la estampa de Carlo Giuliani asesinado, los monos blancos, el “otro mundo posible”, la fórmula del asedio a las zonas rojas como “espacios sin derechos”, etc., condensan aspiraciones y temores de la “sociedad civil global”. Son imágenes que, como ocurre con las buenas imágenes que vemos en el cine o transmite el arte, “permanecen en la mente y allí trabajan en silencio”. El repertorio mitológico del movimiento global es un arma cuya importancia sólo puede escapar a los que comparten con el neoliberalismo que el motor del ser humano son las motivaciones económicas y que lo demás pertenece a una suerte de “superestructura” derivada. Pues bien, los miembros del colectivo Wu Ming han participado como artesanos anónimos de enorme importancia en la “guerra de metáforas” durante la que el movimiento de resistencia global consiguió, mediante un juego habilidoso de espejos y en un lapso asombrosamente breve de tiempo, reflejar al mundo entero la imagen intolerable de unos poderosos encerrados en sus castillos y sus zonas rojas decidiendo el contenido y la calidad de la vida de todos y cada uno, mientras eran asediados por una multitud airada y alegre de desheredados. Lo hicieron en los Monos Blancos, por ejemplo, un experimento político de enorme interés nacido al calor de los centros sociales italianos (8).

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Murió Giovanni Arrighi (1937-2009)

•26 Junio 2009 • Dejar un comentario
Giovanni Arrighi (derecha) con Samir Amin, Peter Gowan (fondo) y el autor del post

Giovanni Arrighi (derecha) con Samir Amin, Peter Gowan (fondo) y el autor del post

El pasado 18 de junio murió Giovanni Arrighi, después de que se le hubiera detectado un cáncer hace algo más de un año. Doctor en Economía y profesor de Sociología en la Johns Hopkins University, era un especialista en sociología histórica y en el análisis del sistema-mundo capitalista, en la línea de su amigo -también fallecido- André Gunder Frank e Immanuel Wallerstein.

Ver más en javierortiz.net

Su último libro fue Adam Smith en Pekín (2007), interesantísimo análisis de las trayectorias históricas de Occidente y China, y en el que explora las posibilidades de ascenso de este último país como potencia hegemónica que podría suceder a Estados Unidos y transformar el capitalismo en algo diferente. En él rinde tributo a sus influencias intelectuales (Adam Smith, Karl Marx, Karl Polanyi o Joseph Shumpeter, por citar algunos) al tiempo que “dialoga” con autores como Robert Brenner o David Harvey. A propósito de Harvey, vale la pena leer la entrevista que le hizo para la revista New Left Review, un testamento personal.

Su última aparición pública tuvo lugar a finales de mayo en Madrid, en un importante seminario internacional organizado en su honor por la Universidad Nómada.

La muerte social

•16 Junio 2009 • Dejar un comentario

El núcleo más constante de los órdenes racial/étnicos han sido los lugares específicos de acuerdos legales y normativos que los grupos dominantes y las élites gobernantes han establecido para asegurar que sus prácticas jerárquicas sean observadas. En los casos de los Estados Unidos y el Caribe, estos acuerdos pueden ser descritos como un ritual racial/étnico al que todos los grupos inmigrantes deben someterse.

Estos rituales exigen que todos los grupos pasen por un período de “muerte social“. En este estado liminal de “muertos socialmente”, el grupo-étnico-por-ser no es más que lo que era antes de llegar, sin ser tampoco todavía caribeños o americanos. De allí que sus derechos y su lugar tengan status muy ambiguos. A causa de esta vulnerabilidad, el grupo debe mostrar excesiva gratitud y lealtad a su nueva sociedad hospedante. Más aún, mientras se mantienen en el estado de muerte social, los indígenas o el grupo inmigrante debe permitir ser esteriotipado (injun, nigger, coolie, spic), biologizado, racializado, deshumanizado por la esclavitud o reducido a mano de obra barata. Debe además asentir a un proceso de cirugía cultural extensiva que le hará un lifting facial anglo-caribeño o caribeño-francófono. Es en este momento del ritual en que el lenguaje, la religión, la filsoofía, el estilo de vestimenta, el matrimonio y los modelos familiares del grupo se someterán a una significativa reevaluación y cambio. A lo largo de esta cirugía cultural, el grupo-étnico-en-su-hacerse deberá internalizar las tendencias blancas de esta sociedades, la posición subordinada que le ha sido asignada y las actitudes perjudiciales hacia otros grupos étnicos en la jerarquía. Finalmente, esta iniciación étnica debe aceptar los limitados vecindarios en los que la reducida versión quirúrgica de su cultura será dominante. Esta reterritorialización incluye los acotados caminos en que esta emergente etnicidad será capaza de afectar la identidad simbólico/discursiva del estado. Sólo después de completar tal proceso ritual algunos grupos inmigrantes han sido capaces de experimentar nuevos nacimientos sociales que los condujeron a un completo reconocimiento, como una variante étnica aceptable de la narrativa originaria reinante.

Paget Henry

Muere Tránsito Amaguaña, líder indígena ecuatoriana

•11 Junio 2009 • Dejar un comentario
Tránsito Amaguaña, con 95 años en 2004

Tránsito Amaguaña, con 95 años en 2004

Luchó desde la pobreza para cambiar el orden social.

Hasta el vicepresidente de Ecuador, Lenín Moreno Garcés, acudió el miércoles 13 de mayo al velatorio de la líder indígena Tránsito Amaguaña, fallecida un día antes en su casita en las faldas del volcán Cayambe, cerca del pueblo de Pesillo, a casi 3.000 metros de altura.

Hasta el vicepresidente de Ecuador, Lenín Moreno Garcés, acudió el miércoles 13 de mayo al velatorio de la líder indígena Tránsito Amaguaña, fallecida un día antes en su casita en las faldas del volcán Cayambe, cerca del pueblo de Pesillo, a casi 3.000 metros de altura. Allí vivía, casi con 100 años, Mama Tránsito con su nuera y su nieto, con una pensión que el Gobierno por fin le había otorgado en 1988, y dedicada todavía a sembrar en la dura tierra en la que nació.

Su vida fue una epopeya en la que dejó la piel por sobrevivir y, sobre todo, por defender los derechos de los indígenas para la explotación de las tierras, en manos de los latifundistas. Es una pena que, en estas ocasiones, el gran público sólo sepa de la existencia de una mujer como ella cuando ya no está.

En los tiempos en que nació, el 10 de septiembre de 1909, en Ecuador sólo había dos tipos de personas: los blancos y los mestizos. Los huasipungueros, como ella y sus padres, no llegaban a tal categoría. El patrón les asignaba una pequeña parcela o huasipungo para que, sembrándola, se ganaran el derecho a seguir en la estancia. Y cualquier error recibía un maltrato multiplicado.

Castigos durísimos

Contaba que, por no ir un día al trabajo, a su padre lo apalearon, y que a su tía, culpada por la muerte de un ternero, la ahorcaron mientras del otro lado estaba el ternero muerto como contrapeso.

A los siete años ya se puso a trabajar en la hacienda, pero su madre la obligó a ir a la escuela a los nueve, aunque estuvo poco tiempo: la insultaban por india. Luego trabajaba en las casas de los patronos. Hacía de todo. Sus padres la casaron a los 14 años con un hombre de 25, alcohólico. A los 15, fue madre. A escondidas de su marido, comenzó a asistir a las reuniones de una organización comunal creada por el Partido Socialista. Su esposo la pegaba y un día su hijo apareció muerto. Después tuvieron dos hijos más. Tras una pelea con el hombre con el que la habían casado, se marchó con los pequeños y trabajaba sólo a cambio de comida.

Pero nunca abandonó ya la lucha. En 1930, participó en las 26 marchas indígenas hacia Quito para reclamar tierra y derechos (salario, un día libre a la semana) para los trabajadores de los latifundios. Llevaba a sus niños con ella, descalza, durante los dos días de camino. En 1931 participó en la primera huelga de trabajadores agrícolas, en la que los patronos de Olmedo destruyeron todas las chozas de los líderes campesinos. Tuvo que dejar a sus hijos con su madre y esconderse. Fueron 15 años de huida, durante los cuales conoció a otra gran líder indígena de Ecuador, Dolores Caguanga.

Junto a ella, y a Nela Martínez, Jesús Gualavisí y Ricardo Paredes, fundaron en 1944 la Federación Ecuatoriana de Indios (FEI), legalizada en 1946. La FEI se encargó, con permiso del Gobierno, del traspaso de parte de las tierras a los trabajadores, con atención especial a las mujeres.

Ya en los años cincuenta, Mama Tránsito tenía una gran reputación como dirigente entre los campesinos. Pero todavía le quedaba trabajo, así que, junto a Caguanga, se dedicó a fundar escuelas bilingües, en quechua y español, en su zona. Eso también molestaba a los dirigentes, y las fuerzas del orden seguían acosándola. En 1961, después de viajar a sendos congresos comunistas en Cuba y Moscú, fue detenida por contrabando de armas, aunque sólo llevaba sus ideas imbatibles e instrucciones para comenzar a montar cooperativas. Aún así pasó cuatro meses en la cárcel, tiempo en el que murieron sus padres y sus hijos. El sistema cooperativista no prosperó, pero ella será recordada siempre como una luchadora incansable.

LILA PÉREZ GIL 06/06/2009

No es momento de perder el valor

•1 Junio 2009 • Dejar un comentario

Julien Coupat respondió a las preguntas por escrito de Le Monde desde la prisión de La Santé. Fue detenido junto a otras ocho personas el 11 de noviembre de 2008, acusados de sabotear las líneas de alta velocidad de la SNCF y, también, de la redacción de un libro subversivo, La insurrección que viene. Pocos días después de publicar esta entrevista, Coupat -el último de los detenidos que permanecía en prisión- fue puesto en libertad tras pagar una fianza de 16.000 euros. Julien Coupat fue miembro del comité de redacción de la revista Tiqqun.

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Julien Coupat : “La prolongación de mi detención es una pequeña venganza”

LE MONDE | 25.05.09 |

Entrevista realizada por Isabelle Mandraud y Caroline Monnot

Estas son las respuestas a las preguntas que hemos planteado por escrito a Julien Coupat. Encausado el 15 de noviembre de 2008 por “terrorismo” con otras ocho personas interpeladas en Tarnac (Corrèze) y París, se le acusa de haber saboteado las catenarias de la SNCF. Es el último que permanece todavía en prisión (ha pedido que algunas de sus palabras estén en cursiva).

¿Cómo vive su detención?

Muy bien, gracias. Estiramientos, carreras, lecturas.

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Julien Coupat sale de prisión

•29 Mayo 2009 • Dejar un comentario

Julien Coupat fue puesto en libertad el 28 de mayo, tras permanecer más de 6 meses en prisión. Era el último de los nueve inculpados por sabotaje a las líneas de SCNF en Francia que permanecía preso, uno de los nueve de Tarnac acusados de asociación criminal con fines terroristas. Ahora enfrentará el proceso bajo control judicial. El comité de apoyo a los inculpados del 11 de noviembre hizo públicos dos comunicados después de su salida y anunciaron nuevas iniciativas. Para el domingo 21 de junio se convoca en París una gran manifestación*.

Julien Coupat, liberación

Julien Coupat, liberación

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Nuestro Guantánamo particular

•31 Marzo 2009 • Dejar un comentario

Escribe Gervasio Sánchez. Escribe y denuncia:

Queridas amigas y amigos: Os envio junto a estas líneas un texto titulado “Nuestro pequeño Guntánamo” publicado ayer en Heraldo de Aragón y en Soitu.es coincidiendo con el quinto aniversario de la detención del traductor iraquí Flayeh al Mayali, hecho ocurrido el 22 de marzo de 2004 en Base España en Diwaniya (Irak) .

Como ya sabéis por otros textos míos el ciudadano iraquí fue objeto de un trato inhumano y degradante durante los cuatro días que pasó detenido en la base militar española, acusado sin una sola prueba de ser colaborador necesario en el atentado que el 29 de noviembre de 2003 costó la vida a siete miembros de la Central Nacional de Inteligencia (CNI) y encarcelado durante once meses. Desde que en abril de 2004 me enteré en Bagdad de su detención he hecho múltiples gestiones a alto nivel primero para evitar que se pudriese en la cárcel y después de su excarcelamiento en febrero de 2005 para que se investigase por qué un escuadrón del CNI actuó de forma abritraria contra él. Estas cartas fueron dirigidas al Ministerio de Defensa, al presidente José Luis Rodriguez Zapatero, al juez de la Audiencia Nacional responsable de la investigación de los asesinatos de los agentes secretos, al jefe del Estado Mayor de la Defensa y al Fiscal jefe de la Audiencia Nacional. Durante estos últimos años nos hemos escandalizado por los abusos ocurridos en las cárceles de Abu Graib y Guantánamo. Nuestras autoridades han efectuado declaraciones a veces muy pomposas (el estado de opinión favorable vuelve oportunistas a los políticos) contra las violaciones de los derechos humanos de los prisioneros detenidos en Irak o Afganistán. Pero casos como el del traductor español Flayeh al Mayali (muy conocido entre los periodistas españoles) muestran hasta qué punto nuestras instituciones son capaces de esconder nuestras propias responsabilidades, nuestro Guántanamos particulares, debajo de la alfombra o taparlos con losas de olvido. El 29 de noviembre de 2008 escribí otro texto titulado Cinco años de olvido en referencia al asesinato de los 7 militares asesinados en Irak (el acto de terrorismo más grave sufrido por nuestras fuerzas armadas en la larga historia de misiones internacionales) que fue publicado en Heraldo de Aragón y que gracias a la colaboración de muchos de vosotros se internó en la asombrosa senda de Internet llegando a muchas personas. Deciros que ni un solo medio nacional de prensa escrita, televisión o radio hizo el más mínimo recordatorio a este crimen execrable a pesar de conmemorarse un aniversario importante. Deben ser los 7 militares asesinados más olvidados de la historia. Ni siquiera tienen derecho al más mínimo homenaje. Si yo estuviera en la piel de un familiar me sentiría avergonzado de los reponsables de las instituciones de mi país.

 Podéis consultar todos mis artículos y las cartas enviadas a las autoridades, los contratos firmados por Flayeh al Mayali que demuestran las mentiras del CNI para justificar el trato inhumano y el encarcelamiento del ciudadano iraquí Flayeh al Mayali y también DOS CARTAS DEL PROPIO FLAYEH AL MAYALI nunca publicadas en el blog LOS DESASTRES DE LA GUERRA en las siguientes direcciones de internet: www.soitu.es y www.heraldo.es LOS DESASTRES DE LA GUERRA

 Gervasio Sánchez

NUESTRO GUANTANAMO PARTICULAR

Un hombre entra en un cuartel militar. Es interrogado, golpeado violentamente en múltiples ocasiones, objeto de trato inhumano y degradante, obligado a pasar horas de pie de cara a la pared con una capucha en la cabeza y a dormir en el suelo como si fuera un perro. El suplicio dura cuatro días (hoy domingo 22 de marzo se cumplen cinco años) hasta que es trasladado a un penal de máxima seguridad, donde pasa once meses de su vida. Es liberado porque no existe una sola prueba contra él.

Estos hechos no pasan en una prisión estadounidense ni en la isla de Guantánamo ni tampoco en un país dictatorial africano ni en un centro para criminales reincidentes. Ocurren en un acuartelamiento español, exactamente en Base España de Diwaniya (Irak) entre el 22 y el 27 de marzo de 2004. La víctima se llama Flayeh al Mayali, un traductor muy conocido entre los militares y periodistas españoles. Es, sin duda, nuestro Guantánamo particular. Los interrogadores y los maltratadores son miembros de la Central Nacional de Inteligencia (CNI) y el objetivo de estos vergonzosos hechos es buscar un chivo expiatorio que tapone los errores cometidos por este organismo en Irak tras la caída del régimen de Sadam Hussein, cuyo resultado más tangible es el asesinato de siete agentes secretos el 29 de noviembre de 2003 en Latifiya.

El 4 de diciembre de 2003, el juez de la Audiencia Nacional, Fernando Andreu, abre una investigación judicial ante lo que define como un acto de terrorismo contra ciudadanos españoles fuera de nuestras fronteras. El 13 de febrero de 2004, apenas dos meses después, dicta un sobreseimiento temporal aunque advierte en su auto que podría reabrirse la causa en caso de aparecer nuevos datos. El 22 de marzo, un mes y nueve días después, el traductor iraquí Flayeh al Mayali es detenido por orden del general Fulgencio Coll, máximo responsable de la Brigada Plus Ultra en Base España, interrogado, acusado de ser “colaborador necesario” en el atentado, según consta en una diligencia emitida por la Asesoría Jurídica del destacamento militar, firmada por el capitán auditor Alejo de la Torre de la Calle, y trasladado cinco días después a un penal bajo responsabilidad del ejército de Estados Unidos. Ni el ministerio de Defensa ni el CNI informan al juez Andreu de esta detención a pesar de la gravedad de las acusaciones. Tras pasar once meses encarcelado en los penales de Abu Graib y Um Qasar, Al Mayali es liberado sin cargos en febrero de 2005. Continuar leyendo ‘Nuestro Guantánamo particular’

El lugar central del poder

•15 Marzo 2009 • Dejar un comentario

[...] la preponderancia de la sociedad civil sobre el estado en Occidente puede ser equiparada al predominio de la «hegemonía» sobre la «coerción» como la forma fundamental del poder burgués en el capitalismo avanzado. En la medida en que la hegemonía pertenece a la sociedad civil, y la sociedad civil prevalece sobre el estado, es la ascendencia cultural de la clase dominante la que garantiza esencialmente la estabilidad del orden capitalista. En la utilización de Gramsci, aquí, hegemonía significa la subordinación ideológica de la clase obrera por la burguesía, la cual la capacita para dominar mediante consenso.

Al mismo tiempo, la primera solución que esboza para ello en los Cuadernos de la cárcel es radicalmente inviable: la simple ubicación de la «hegemonía» dentro de la sociedad civil, y la atribución de primacía a la sociedad civil sobre el estado. Esta ecuación corresponde, en efecto, muy exactamente a lo que puede llamarse en la izquierda una visión de sentido común de la democracia burguesa en Occidente –una visión ampliamente difundida en los círculos militantes de la socialdemocracia desde la Segunda Guerra Mundial. Para esta concepción, el estado en Occidente no es una maquinaria violenta de represión policíaca como lo fue en la Rusia zarista: las masas tienen acceso a él a través de elecciones democráticas regulares que permiten formalmente la posibilidad de un gobierno socialista. Pero la experiencia muestra que estas elecciones nunca producen un gobierno dedicado a la expropiación del capital y a la realización del socialismo.

Tras cincuenta años desde la llegada del sufragio universal, tal fenómeno parece mucho más lejano que nunca. ¿Cuál es la razón para esta paradoja? Reside en el condicionamiento ideológico previo del proletariado antes del momento electoral como tal. El lugar central del poder debe buscarse, por lo tanto, dentro de la sociedad civil –sobre todo, en el control capitalista de los medios de comunicación (prensa, radio, televisión, cine, ediciones), basado en el control de los medios de producción (propiedad privada). En una variante más sofisticada, la verdadera inculcación de la aceptación voluntaria del capitalismo se da, no tanto a través del adoctrinamiento ideológico de los medios de comunicación, como de la difusión invisible del fetichismo de la mercancía a través del mercado o las costumbres instintivas de sumisión inducidas por el trabajo rutinario de las fábricas y oficinas –en otras palabras, directamente dentro del ámbito de los mismos medios de producción.

Pero aunque se dé el énfasis principal al efecto de los aparatos cultural y económico, la conclusión analítica es la misma. Es el nexo estratégico de la sociedad civil el que se piensa que mantiene la hegemonía capitalista dentro de una democracia política, cuyas instituciones estatales no excluyen o reprimen directamente a las masas. El sistema se mantiene por consentimiento, no por coerción. Por lo tanto, la principal tarea de los militantes socialistas no es combatir contra un estado armado, sino la conversión ideológica de la clase obrera para liberarla de la sumisión a los engaños capitalistas.

Perry Anderson

A la memoria

•7 Marzo 2009 • 1 comentario

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Duro documental que aborda lo sucedido en el Centro de detención y torturas S-21, que se ubicaba en el centro de Phnom Penh, capital de Camboya, de 1975 a 1979. En tiempos anteriores había sido una escuela secundaria, pero en manos de Pol Pot y el Khmer Rouge, fue un lugar de exterminio de miles de víctimas.

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Víctimas

De 17.000 prisioneros en el lugar, sólo sobrevivieron tres. El documental de Rithy Panh reúne después de 27 años a dos de estas víctimas y varios de los que fueron sus torturadores, para tratar de entender por qué y cómo sucedieron torturas, violaciones, abusos, maltratos sobre gente inocente en nombre del Khmer Rouge

Tentative de réorganisation chronologique de l’affaire dite « de Tarnac »

•5 Marzo 2009 • Dejar un comentario

Servilismo

•21 Febrero 2009 • Dejar un comentario

Una «solución» a las cuestiones abiertas por la transformación postfordista y que, al menos por el momento, parece renovar la política, destruyendo sus principios fundamentales, reside en la «servilización» tendencial del trabajo productivo. En la nueva forma de trabajo, se requiere una alta tasa de fidelidad hacia los objetivos de la empresa: quien tiene el privilegio de poder trabajar con un contrato con duración en el tiempo debe demostrar una disponibilidad total ante los cambios de «humor» internos de la empresa y ante las oscilaciones productivas inducidas por las variaciones de la demanda. Se explica así el aumento de las extraordinarias, a menudo no pagadas, un aumento «paradójico» cuando en el exterior, del 6 al 7 por 100 o más de la población activa está estadísticamente desempleada. Se explica, no obstante, también así como es posible que se esté pasando de un régimen en el que los derechos sociales de los trabajadores tenían, en el mercado de trabajo, una validez, por así decirlo, universal (bajo la forma, por ejemplo, de los convenios colectivos) y estaban protegidos por normas jurídicas sólidas y duraderas, a un régimen en el que los derechos de los trabajadores parecen desvanecerse paulatinamente bajo el apremio de las exigencias y de las contingencias económicas. Cuando es el mercado de las mercancías el que ordena, el que impone cantidad y calidad en tiempo real (just in time), el trabajo se hace cada vez más constrictivo: hay que mostrase dispuesto a la obediencia, a la fidelidad, so pena de correr el riesgo de perder el puesto de trabajo.

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Seminario “Tiqqun: Imperio y guerra civil”

•21 Febrero 2009 • Dejar un comentario

Días 16, 17, 18, 23, 24, 25, 26 de febrero y 2 de marzo. A partir de las 19.00h
Organiza: Ignacio Castro Rey

Colaboran: Editorial Melusina y Traficantes de Sueños

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Las sesiones comenzarán en Traficantes de Sueños (C/ Embajadores, 35, local 6) a las 19 h y terminarán a las 21 h. La primera sesión consistirá en una presentación del seminario y una introducción al texto “Teoría del Bloom”. En las siguientes cada ponente se centrará, como máximo durante 30 minutos, en una explicación lo más didáctica posible de una selección de páginas, excepcionalmente densas, de “Introducción a la guerra civil”. A continuación en el debate, moderado por Ignacio Castro Rey, habrá tiempo de profundizar en otros aspectos colaterales, con las observaciones, las relaciones y las críticas que cada cual vea pertinentes.

Para facilitar la lectura y el trabajo a lo largo de las jornadas ponemos a vuestra disposición un pequeño glosario de términos utilizados en los textos de Tiqqun. Pincha aquí.“Pincha aquí.”

Tiqqun: Imperio y guerra civil

Cerca de Marx o Debord, Tiqqun intenta convertir directamente en arma política el discurso filosófico. Lo hacen a veces con la densidad de Ser y tiempo, de las Tesis de filosofía de la historia, de Homo sacer de Agamben, aunque impregnados con un descaro existencial, una furia política que hace tiempo no encontrábamos en las librerías. Tiqqun se ocupa del Uno que gobierna a Occidente, ese invisible integrismo que nos hace temibles bajo nuestra radiante multiplicidad y la no menos radiante alternancia de izquierda y derecha. Y en este camino no se facilitan las cosas, tengámoslo claro. El bien que proponen, esa resurrección de la política en forma de “guerra civil”, no es más que el resultado de usar de otro modo nuestra más íntima impropiedad. Reapropiándonos de la violencia esencial a vivir, toda nuda vida ha de devenir forma-de-vida.

Mientras tanto, el voluntarismo de la identidad se alía con la parálisis de la decisión. Atenuando nuestra “forma de vida” hasta hacerla íntegramente compatible con el imperio social, hemos llegado gradualmente a la anulación, a la seguridad flotante de una ausencia de lugar y de compromiso con nada fijo. Nadie daría ya su vida por nada. Analfabetos emocionales, no hallamos en parte alguna el sostén de la duda, del miedo o la certeza. Cada vez nos parecemos más al exiliado, que nunca está seguro de entender lo que ocurre alrededor (TB, 22). Esta ruina de lo político, derivada de un ciudadano que renuncia a disputar al Estado el monopolio de la decisión, ha llevado a la omnipresencia de la ética, a la protesta sin fin de un consumidor que no se atreve a existir de otra manera (IGC, 44).

La pretendida integración social y la cobertura técnica del sujeto coincide con su desintegración anímica. También esto es el Bloom. El sujeto de derechos universal, que pretende integrar a todos los seres antes marginales, coincide con la disolución de la subjetividad en un sinfín de datos, informaciones y normativas. Sin embargo, como no estamos tan despersonalizados como para conducir perfectamente los flujos sociales, siempre estamos en falta con respecto a la norma (IGC, 83). El antiguo complejo de culpa se ha sustituido por una inseguridad generalizada. El silencio de los fines, esta pasmosa interpasividad, se ha convertido en la otra cara del estruendo “interactivo” de los medios. A cambio de ser plenamente actuales, con el beneficio de la manida visibilidad, hemos dilapidado la experiencia, el diálogo con nuestro fondo traumático.

Los de Tiqqun defienden una especie de comunismo postnietzscheano, semejante al de Foucault, una política que busca su programa partiendo de la singularidad cualquiera, de la metafísica crítica de una individuación que para Marx estaba vedada como burguesa. Desde ahí se ponen en marcha, asegurando que un nuevo periodo se abre, rebasando en apariencia el horizonte microfísico y puramente resistente de Foucault o Deleuze. Surgiendo desde la violencia de lo impolítico, aspiran a un nuevo programa que podría servir para cualquiera, incluso para los que no son como nosotros. Y esto en una vía no tiene pelos en la lengua: hay que ver cómo tratan a Negri, a los antiglobalización, a Castoriadis, a la deconstrucción (IGC, 79-90). Es realmente divertido asistir a esa destrucción neohegeliana de nuestras penúltimas convicciones. ¿Se trata de una nueva dialéctica negativa? Como si hubiera resucitado un Hegel apocalíptico que repiensa lo político y la historia desde algo que resiste a toda superación, una singularidad incompatible con nuestro sagrado Estado-mercado.

¿Qué enseñan estos dos libros? Que el pensamiento, la vida misma, es algo para siempre clandestino, pues ha de desprenderse una y otra vez de la cáscara que se ha convertido en consigna. Tiqqun pone en marcha una práctica de la conspiración que se arraiga en lo que de inmaduro hay en nosotros, de infinitamente adolescente. Esa minoría de edad que hemos despreciado tantas veces ahora afirma que la autonomía jamás será compatible con la sociedad, que la vida nunca será de la historia, que el mundo jamás será de la mundialización. Tiqqun nos recuerda que nunca podremos descansar, pues no pisamos ninguna seguridad moderna, sino la áspera soledad de fuerzas anónimas. En su sorprendente descaro, propio de los que tienen los nervios frágiles, se atreven a hablar de una ética de la guerra civil. La neutralización de esa guerra civil que es el libre juego de las formas-de-vida supone el triunfo de la economía y el reino universal de la hostilidad (IGC, 47). ¿Podrá una ética de la guerra civil detener la globalización de ese odio?

PROGRAMA

-Lunes 16 de febrero, Ignacio Castro Rey: Introducción: “Teoría del Bloom”.

-Martes 17 de febrero, Jordi Carmona: Cap. I “Las formas-de-vida”.

-Miércoles 18 de febrero, Roberto Díez: Cap. II “El Estado moderno, el sujeto económico” (pp. 31-45).

-Lunes 23 de febrero, Carolina Meloni: Cap. II “El Estado moderno, el sujeto económico” (pp. 46-58).

-Martes 24 de febrero, Jorge Alemán: Cap. III “EL Imperio, el ciudadano” (pp. 59-71).

-Miércoles 25 de febrero, Paco Carreño: Cap. III, “El Imperio, el ciudadano” (pp. 72-86).

-Jueves 26 de febrero, Pablo Perera: Cap. III, “El Imperio, el ciudadano” (pp. 87-97).

-Lunes, 2 de marzo, Amador Fernández-Savater: Cap. IV, “Una ética de la guerra civil”.

ORGANIZA: Ignacio Castro Rey

COLABORA: Editorial Melusina
Librería asociativa Traficantes de Sueños

El Patio okupado. Conflictos urbanos y derechos sociales

•15 Febrero 2009 • Dejar un comentario

20 de febrero, 18:00 horas; Museo Reina Sofía, auditorio Jean Nouvel, Madrid

Dentro del programa «El arte de la crisis»

El Patio Maravillas (espacio social okupado en el barrio de Malasaña) se sitúa en el centro del conflicto metropolitano: el derecho a construir modelos de ciudad que respondan a las necesidades ciudadanas. En estos días el Patio Maravillas se enfrenta a una orden de desalojo del inmueble que ocupa desde hace más de año y medio, una decisión provocada por la denuncia interpuesta por el conocido promotor Leopoldo Arnaiz, propietario de numerosos inmuebles vacíos y vinculado a negocios inmobiliarios en el Oeste de la comunidad de Madrid.

En esta mesa redonda haremos un diagnóstico colectivo del “territorio Madrid”, un modelo de ciudad global que produce beneficio económico a partir de la privatización de lo común y la gestión de los conflictos derivados de esa privatización. Sea la cultura, la movilidad, las formas de vida y las relaciones de cuidado, etc.

En ese contexto metropolitano nacen los nuevos Centros okupados, herederos de anteriores movimientos de okupación, insumisión, del movimiento global y contra la guerra, donde las posibilidades de experimentación política y cultural, de resistencias y creación, llevan a pensar en la necesidad de territorialización de esas experiencias como motores fundamentales del desarrollo social, cultural y político de las comunidades urbanas en las que se insertan.

Esa territorialización, en el caso del Patio Maravillas pasa por la expropiación del inmueble y su posterior cesión a la comunidad que lo sustenta. Por ello, el día 20, hablaremos también del uso social de la propiedad y se presentará la campaña de expropiación que el Patio Maravillas ha lanzado en el Ayuntamiento de Madrid. « El acto del día 20 está enmarcado dentro de unas jornadas que continuarán el sábado 21 en el Patio Maravillas, y que tienen por objeto iniciar un proceso abierto a colectivos, movimientos sociales y gentes de esta ciudad, para intentar construir un territorio político común en torno al derecho a la formación de espacios sociales y el derecho a la ciudad.

Programa del día 20

17:30: Rueda de prensa en el Patio Jean Nouvel.

18:00: Performance: “Muchos Patios por okupar”.

19:00: Mesa redonda. Intervienen:

Jesús Carrillo (responsable de programas públicos del MNCARS): Presentación del acto y papel de los espacios públicos;

Ana Méndez de Andés (miembro del Observatorio Metropolitano): «Madrid: ciudad marca, ciudad del capital«;

Santi Eraso (crítico, es director de Arteleku): «Privatización y mercantilización de la cultura»;

Amaya Olivas: (Juez de instrucción): «Iniciativa social vs realidad jurídico-pública»;

Patio Maravillas: «La experiencia del Patio. Los centros sociales autogestionados como mecanismos de participación y democratización de la ciudad».

Lugar: Museo Reina Sofía, Auditorio Jean Nouvel.

Organizan:

Patio Maravillas

MNCARS

Universidad Nómada

La guerra civil

•15 Febrero 2009 • Dejar un comentario

El tercer factor es resultado del carácter universal que hoy tiene la conciencia política. Tanto a nivel mundial como en cada Estado las disparidades distributivas tienen un carácter racial/étnico/religioso. Por lo tanto, el resultado combinado de la conciencia política y de la crisis fiscal de los estados podría ser una lucha masiva que tomaría incluso la forma de una guerra civil, tanto a nivel mundial como en cada estado.
La primera víctima de todas estas tensiones podría ser la legitimidad de las estructuras estatales y su capacidad para mantener el orden. La pérdida de esa capacidad implicaría nuevos gastos económicos y de seguridad, haciendo más agudas las tensiones, lo que a su vez repercutiría sobre las estructuras estatales debilitando más aún su legitimidad. No estoy hablando del futuro, sino del presente. Lo podemos ver en el tremendo aumento de la inseguridad, que se ha multiplicado varias veces durante los últimos diez o quince años, afectando al crimen, a la violencia aleatoria, a la imposibilidad de asegurar justicia en los tribunales, a la brutalidad de los cuerpos policiales. No afirmo que estos fenómenos sean nuevos o que necesariamente estén más extendidos que en el pasado, pero lo importante es que mucha gente los percibe como nuevos o agravados, y desde luego como más extendidos. El principal resultado de esa percepción es la deslegitimación de las estructuras estatales.
Este tipo de desorden creciente y autoreforzante no puede durar siempre, pero sí puede durar entre 25 y 50 años. Entonces, o bien este desorden se convierte en una forma de caos dentro del sistema, provocado por el agotamiento de las válvulas de escape del sistema, o bien empuja por otro camino dado que las contradicciones del sistema han llegado a un punto en el que ya no sirve durante mucho tiempo ninguno de los mecanismos de restauración del funcionamiento normal del sistema.

Immanuel Wallerstein