Hegemonía cultural

Las clases trabajadoras —aunque en esto los campesinos son más sencillos, más ingenuos, que los trabajadores— llegaron a aceptar como suyos ciertos valores de la clase que los gobernaba; en este caso (el del uso del traje para las fiestas), el de la elegancia en el vestir. Al mismo tiempo, su aceptación de esos estándares, su conformismo con respecto a unas normas que no tenían nada que ver ni con su propia herencia ni con su experiencia cotidiana, los condenó, conforme a ese sistema de valores, a ser siempre, para las clases que están por encima de ellos, ciudadanos de segunda categoría, toscos, groseros, desconfiados. Esto es sucumbir a una hegemonía cultural.

John Berger

~ por smercados en 7 Julio 2008.

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