Black Power
27 01 2009
El pasamontañas zapatista
[...] un texto largamente citado de la Comandancia del EZLN puede servir parcialmente como resumen de esta composición al definir el pasamontañas zapatista como un espejo donde se reflejan, sin perder su singularidad, las múltiples caras de la resistencia: “Marcos es Gay en San Francisco, negro en Sudáfrica… Todas las minorías a la hora de hablar y mayorías a la hora de callar y aguantar. Todos los intolerados buscando una palabra, su palabra, lo que devuelva la mayoría a los eternos fragmentados, nosotros.”, etc.
Antón Fernández de Rota

Estos son Marcos
A todo esto de que si Marcos es homosexual: Marcos es gay en San Francisco, negro en Sudáfrica, asiático en Europa, chicano en San Isidro, anarquista en España, palestino en Israel, indígena en las calles de San Cristóbal, chavo banda en Neza, rockero en CU, judío en Alemania, ombudsman en la Sedena, feminista en los partidos políticos, comunista en la post guerra fría, preso en Cintalapa, pacifista en Bosnia, mapuche en los Andes, maestro en la CNTE, artista sin galería ni portafolios, ama de casa un sábado por la noche en cualquier colonia de cualquier ciudad de cualquier México, guerrillero en el México de fin del siglo XX, huelguista en la CTM, reportero de nota de relleno en interiores, machista en el movimiento feminista, mujer sola en el metro a las 10 P.M., jubilado en el plantón en el Zócalo, campesino sin tierra, editor marginal, obrero desempleado, médico sin plaza, estudiante inconforme, disidente en el neoliberalismo, escritor sin libros ni lectores, y, es seguro, zapatista en el sureste mexicano.
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18 01 2009
Black block
David Graeber sostiene que no es posible hablar de “violencia” para referirse al black block. De hecho, considera que si el movimiento es temible para el Estado, es en parte porque precisamente carece de argumentos que pueda presentarlo como “violentos”. No hay lucha armada, en todo caso una violencia poética, simbólica, que se limita a romper los escaparates de las grandes empresas transnacionales. En este sentido, Jeffrey Juris habla de “violencia performativa” para referirse a una serie de expresiones comunicativas. A través de la estética y la destrucción de los símbolos del capitalismo el Black Block comunica diversos mensajes a distintos receptores. Por un lado, el mensaje marca una identidad y diferencia entre sus formas de militancia y el de resto de activistas. A la policía y a los gobiernos les comunica su posición de beligerancia, y además, intenta con ello evitar que el movimiento pueda ser “recuperado” por la política representativa. Ver, David Graeber, “Los nuevos anarquistas” en New Left Review, nº12, pags. 139.-151; Jeffrey Juris, Networking futures. The movement against corporate globalization, Duke Universty Press, Durham, NC, 2008
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16 12 2008
Black Bloc
Black bloc es una palabra sin imagen, incluso si creemos encontrar la ilustración de este concepto en las fotografías de gente que desfila vestida de negro.El término black bloc hace alusión a una manifestación de deseo de opacidad colectiva, a una voluntad de no aparecer y de materializar afectos cada vez más difíciles de vivir. El black bloc no es un objeto visual, es un objeto de deseo.
Claire Fontaine
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Schwarze Block
Schwarze block significa algo, nos arraiga a una historia de resistencias muy ligada a las dos Alemanias del siglo veinte.

[...] Podría contaros que el schwarze block era una forma de táctica, que era un medio para impedir a los policías identificar y aislar a los autores de un gesto durante una revuelta.Que vestirse de negro quiere decir: somos todos camaradas, somos todos solidarios, somos todos parecidos, y esta igualdad nos libera de la responsabilidad de aceptar una culpa que no merecemos: la culpa de ser pobres en un país capitalista, la culpa de ser antifascistas en la patria del nazismo, la culpa de ser libertarios en un país represivo. Que eso quiere decir: nadie merece ser castigado por estas razones, y puesto que nos atacáis, nos vemos forzados a protegernos de la violencia cuando desfilamos por la calle. Porque la guerra, el capitalismo, el código de trabajo, las prisiones, los hospitales psiquiátricos no son violentos, y sin embargo nosotros que queremos vivir libremente la homosexualidad, el rechazo a la familia, la vida colectiva y la abolición de la propiedad privada, para vosotros somos nosotros quienes somos violentos.
Entonces, si queréis detenerme en lugar de mi camarada porque llevamos la misma ropa, hacedlo, lo acepto, no merezco ser castigado, ya que él no lo merece tampoco…
Claire Fontaine
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16 12 2008
Sobre las detenciones de Julien Coupat y sus camaradas de Tarnac
[...] el supuesto “cabecilla” del grupo se llama Julien Coupat, joven intelectual revolucionario y miembro fundador del colectivo Tiqqun, que goza de notoriedad en los ambientes radicales y que ha publicado recientemente “L’insurrection qui vient”, obra en la que reflexiona con cierta desenvoltura sobre la vulnerabilidad técnica de las metrópolis y el arte del sabotaje; quizás por ello, como en la época dorada de Metternich, el libro se ha convertido en prueba de cargo contra su autor, y su posesión causa suficiente para ser detenido.
[...] Como ya sucedió en el caso de René Riesel, distinto en el fondo y en la forma pero análogo en lo que a la represión toca, es esa coincidencia del pensar y del actuar la que no puede producirse
[...] quisiéramos dejar claro que negamos la legitimidad de la dominación a la hora de monopolizar el lenguaje y el significado de las cosas: que hacemos constar nuestro repudio absoluto a la acusación de “vocación de terrorismo” de la que se infiere una ofensiva del Estado para cerrar el círculo de la punibilidad y de la represión de las ideas disidentes, que insistimos en que una acción que se ha limitado a reducir la sacrosanta velocidad de unas decenas de trenes no es ni puede ser terrorismo sino sabotaje, como el que realizaban los seguidores de Gandhi para detener los ferrocarriles ingleses, ejemplo donde los haya de intachable pedigrí democrático aunque desde luego se nos ocurran muchos otros más sabrosos; que ni el Estado francés ni ningún otro tienen derecho a hablar de terrorismo y de violencia cuando desde que el mundo es mundo el poder chapotea en la sangre que vierte a cada movimiento. Que terrorismo es la guerra y la economía, los proyectos de jornadas de trabajo de 65 horas y de jubilación a los 70 años, la destrucción de las ciudades y la turistización del mundo, la sociedad industrial que se devora a sí misma, los códigos penales que se endurecen hasta lo absurdo, el vacío vital, la tristeza y el miedo. Que violencia son las relaciones sociales capitalistas, y las leyes y la ideología que las defienden y justifican.
Es verdad que estas sencillas afirmaciones no son sino los preliminares de cualquier crítica y de toda acción, pero no lo es menos que para abolir la mediocridad de nuestro universo tenemos que destruir primero el poder enunciativo de los que actúan como sus dueños. Y esa enunciación ha alcanzado ya las cotas enfebrecidas de la pesadilla. Que nuestra simpatía vaya hacia todos aquellos que intentan cerrar para siempre esa boca de sombra ponzoñosa.
Grupo Surrealista de Madrid
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15 12 2008
En el principio fue el EZLN

mandar obedeciendo







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